RESILIENCIA

Está de moda decir que hay que ser resiliente, pero, ¿qué es serlo?:

La palabra proviene del latín resilire, que significa “saltar hacia atrás”. Boris Cyrulnik, neurólogo  y psicoanalista francés, divulgó este concepto, y la definió como “la capacidad humana para superar períodos de dolor emocional, saliendo fortalecido de ellas”.

En psicología, es la capacidad que logra una persona para superar hechos traumáticos como la muerte de un ser querido, un accidente, etc.

El  cáncer, y ahora también la pandemia, son situaciones que nos ponen ante el desafío de adquirir una manera diferente de transitar un camino, que se modificó por un hecho inesperado e incierto, y que se instala por largo tiempo (y quizá  para siempre) en nuestra vida y modo de vivir.

La resiliencia no es solo personal, sino también social, y el caso de la epidemia actual de coronavirus, que  es hoy lo que nos apremia, incluye a personas sanas y también a pacientes que hace tiempo vienen lidiando con su enfermedad oncológica, controlada o tal vez curada, y se enfrentan a una nueva amenaza de vida.

Se corresponde con el término “entereza“, como superar momentos críticos y adaptarse a ello. Pero eso significa también no volver a la normalidad, o a lo que antes sentíamos o hacíamos. Implica poner en marcha mecanismos psicológicos y de adaptación para atravesar el momento difícil, y generar cambios en el pensamiento y en las emociones, que se trasladen a una conducta o nuevo modo de pensar y sentir.

Tener resiliencia o adquirirla, supone un proceso nuevo de aprendizaje, que permite hacerle cambios al proceso previo de toma de decisiones. El resultado final convierte a una persona en más flexible que antes,  y se necesita para ello romper con viejas costumbres, conseguir una mayor elasticidad de ideas y conocimientos, que ayuden a obtener el resultado. Lleva tiempo y ayuda profesional en muchos casos, pero se alcanza casi siempre, por lo cual no es excusa decir que no se nació con resiliencia, porque se puede adquirir.

Las personas que logran resiliencia ante la adversidad ponen en marcha nuevos aprendizajes, logrando estas cualidades:

  • Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones: saben cuáles son sus fortalezas, habilidades, y limitaciones y defectos.
  • Son creativas y confían en sus capacidades: reconocen la importancia del trabajo en equipo y saben cuándo pedir ayuda.
  • Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender: Transforman la crisis en oportunidad para generar un cambio, aprender y crecer.
  • Ven la vida con objetividad optimista y se rodean de personas que tienen una actitud positiva: logran así crear una red de apoyo que les sostiene.
  • No intentan controlar las situaciones: Cambian sus emociones cuando no pueden cambiar la realidad.
  • Son flexibles ante los cambios. Adaptan sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario.
  • Son perseverantes en sus propósitos: No luchan contra molinos de viento, pero son firmes y luchan por lo que se proponen.
  • Afrontan la adversidad con humor: son capaces de reírse de la situación difícil pero sin burlarse de ella (humor negro y memes como los que hay ahora por la pandemia), y para aflojar tensiones.
  • Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.
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